Consejos al nuevo propietario

Como se menciona en el apartado “El Dálmata- Estándar de la raza”, es importante conocer cómo deber ser un Dálmata y qué debemos tener en cuenta antes de adquirirlo. Una buena elección y concienciación por parte de los nuevos dueños es básica para la evolución y el futuro del cachorro y también para la evolución y futuro de la raza.

Un factor importante que afectará en la correcta evolución del perro es la comida. Una buena dieta es un factor clave para el buen funcionamiento y desarrollo del organismo. En el caso del Dálmata, siempre dietas libres de exceso de purinas (carnes rojas); el pollo, cordero, el pavo y parecidas, son carnes muy correctas para esta raza. También pueden ser alimentados con base proteíca de pescado, pero este siempre debe ser pescado blanco, nunca pescado azul o marisco, pues son alimentos altos en purinas. Siempre es bueno que el pienso no contenga base de cereales, como mucho el arroz, pues estos pueden desarrollar problemas de alergias alimentarias. La obtención de hidratos a base de patata o boniato es una muy buena opción.

Hay que vigilar con las alergias, tanto a insectos o plantas como a la comida. Hay sustancias venenosas para nuestro amigo y muy perjudiciales como son el caso de madreselvas, azaleas en el caso de plantas y alimentos como el chocolate o el ajo.
La falta de Cobre o Zinc en la dieta, debido a una mala alimentación o al uso de un pienso barato, debilita el pelo del animal y favorece su caída. Se puede observar en casos de alergia, desde falta de pelo o prurito hasta hinchazón de la cabeza del animal.

Otros aspectos importantes en la salud y cuidado del Dálmata es la higiene.
Los Dálmatas son perros muy limpios y que huelen muy poco, no es necesario un aseo y lavado contínuo, los baños no son tan necesarios como en otras razas.  Un buen mantenimiento del pelaje, con cepillado y baños cada 2-3 meses mínimo mantendrán saludable el pelaje de nuestro Dálmata. Si humedecemos contínuamente y eliminamos la capa de ácidos grasos de la piel de nuestro perro, será más propensa al ataque de ácaros y hongos.
Ambos pueden aparecer y combinarse, uno debilitando el pelaje y comiéndoselo y otro atacando a la piel. El resultado final son manchas rosáceas que finalmente concluyen con unas calvas que van aumentando de tamaño conforme el animal se las lame. Deben ser tratadas con Iodo, vitaminas y Zinc y con productos específicos recetados por su veterinario en los casos más extremos.

Hay que vigilar el estado y salud del oído, nunca limpiar con agua o introduciéndo bastoncillos y otros utensilios, hay especies de ácaros que se alojan exclusivamente en el oído de nuestro perro, lo más conveniente es el uso de unas gotas que se pueden adquirir en el centro veterinario, donde se explicará como aplicarlas.

Además hay que tener especial cuidado con las vacunaciones y el uso de antiparasitarios externos e internos, sobre todo si viajamos a zonas donde se encuentre alguna enfermedad endémica como Lehismaniosis y Filarias, cada vez más extendidas en nuestro país y que se pueden prevenir con el uso de pipetas y/o collares.